Pastorale, de James M. Cain

 I



Bueno, pues parece que van a colgar a Burbie. Y si lo cuelgan podrá echarle la culpa a esa manía suya de creerse siempre más listo que nadie. Es que Burbie se fue del pueblo cuando tenía unos dieciséis años. Se largó con algún espectáculo ambulante de ésos, creo que era "East Lynne", y luego se tiró diez años por ahí. Y al volver se creía que lo sabía todo. Burbie tenía ese tipo de ojos azules acuosos que le sobresalían en la cara y su manera de matar el rato era sentarse a escuchar lo que hablaban los chicos en los billares, o en la barbería, o en otro par de sitios a los que solía ir, y luego te guiñaba el ojo como si todos los demás estuvieran haciendo tonterías o algo por el estilo y sólo se diera cuenta él. 

Pero si se trata de saber qué tenía en la cabeza, en fin, no era gran cosa. Porque solía tener algún trabajo, pintando algo por ahí, o a lo mejor se dedicaba a echar una mano en alguna casa nueva, cosas así, pero lo que más hacía era jugar a béisbol con el equipo del instituto. Y recibía muchas broncas porque Burbie era tan mayor que nadie creía que aún fuera al instituto y entonces los otros equipos siempre acababan montando un follón. Así que no pudo jugar más. Y la otra cosa que le gustaba hacer era cantar en los locales. Supongo que es lo que más le gustaba, porque según él casi siempre que iba por ahí estaba cantando en algún escenario y supongo que será verdad porque se le daba bastante bien, sobre todo cuando se vestía como un provinciano de los de toda la vida y salía y soltaba aquel rollo suyo.

Bueno, cuando volvió al pueblo vio a Lida y pasó lo que tenía que pasar. Porque Lida era como mujero lo mismo que él era como hombre. Trabajaba en un almacén, vendiendo víveres a los hombres y sacándose algún que otro dinerillo extra. Sólo que apenas se quedaba en el almacén lo estrictamente necesario. Por lo general salía ir adonde estaban los chicos bebiendo Coca-Cola y venga a preguntar si les gustaba más con limón o con amoníaco y que si podía beber un trago de su vaso. Y no pensaba más que en la ropa que llevaba y en si había quedado con alguien para la noche del sábado. La ropa era más bien concisa y se la hacía ella misma. Y alguna vez oí que no costaba mucho quedar con ella y que después de la cita lo más fácil era que no te llevaras un chasco. Lo de por qué se casó Lida con el viejo ya no lo sé, salvo que se cansara de trabajar en el almacén y le echara el ojo a la granja grande donde vivía el tipo, a unos tres kilómetros del pueblo.

Cuando volvió Burbie, ella llevaba ya más o menos un año casada y estaba harta. Así que empezaron a verse ene l huerto de detrás de la casa de hombre, donde tenía los árboles frutales. El hombre se iba a la cama justo después de cenar y ella se escabullía y se juntaba con Burbie. Y se suponía que no lo sabía nadie. Lo que pasa es que lo sabía todo el mundo porque Burbie, al volver al pueblo hacia las once de la noche se dejaba caer por el billar y se sentaba en plan relajado. Y entonces alguien le preguntaba: "Eh, Burbie, ¿de dónde vienes?" Y Burbie los repasaba a todos con la mirada y escogía a uno y le guiñaba el ojo y así fue como logró que se enterase todo el mundo. 

Total que, según lo que cuenta Burbie, y no hace más que contarlo desde que en la cárcel le dio por la religión, al cabo de bien poco tiempo a Lida y a él empezó a parecerles buena idea matar al viejo. Pensaron que ya no le quedaba mucho tiempo de vida y que le daba lo mismo largarse ya que esperar un par de años más. Y encima el viejo se había olido de que estaba pasando algo y pensaron que si echaba a Lida ya no les sería tan fácil quedarse con la pasta, aunque la palmase de muerte natural. Y para acabarlo de arreglar, los del Klux hacían bastante ruido, así que Burbie pensó que sería mejor que Lida y él se casaran porque si no tendría que largarse del pueblo otra vez. 

Total, así es como metió a Hutch en eso. O sea, le daba miedo cargarse él mismo al viejo y necesitaba ayuda. Y entonces pensó que sería mejor que Lida no estuviera por ahí para que pareciera un robo. Yo de ellos no hubiera metido a Hutch. Porque Hutch era malo en serio. También había estado un tiempo fuera del pueblo, pero estar fuera no significaba lo mismo en su caso que en el de Hutch. a Hutch se lo llevaron. Se lo llevaron por rajar una saca de correos cuando conducía la furgoneta del servicio postal desde la estación y antes de volver tuvo que tirarse dos años en Atlanta. 

Lo que quiero decir es que no sólo se portaba mal, sino que era malo en serio. Tenía una mirada horrible, como cuando se pedía un par de huevos fritos en el restaurante y luego se sentaba y se los comía con la cabeza caída y el brazo curvado en torno al plato como si creyera que alguien se lo iba a robar y agarraba el cuchillo con el puelgar casi en la punta, como cogen los negros la navaja. Nadie tenía demasiadas ganas de hablar con él y supongo que por eso no había oído hablar de Burbie y Lida y se tragó todo lo que le contó Burbie sobre un bote lleno de dinero que el vieo guardaba escondido en la chimenea de la habitación trasera. 

Así que una noche, a principios de marzo, Burbie y Hutch salieron y liquidaron el trabajo. Burbie ya había dicho a Lida que se fuera. Ella había comentado que tenía algunas compras pendientes en la ciudad y se había largado en el N° 6 para que todo el mundo se enterase de que se iba. Hutch la vio partir y fue corriendo a decirle a Burbie que había llegado el momento, tal como Burbie esperaba. Porque ella y Burbie habían metido ya el dinero en el bote para que Hutch no creyera que el encargo era una trampa. Bueno, el caso es que metieron 23 dólares en el bote, en calderilla para que pareciera un montón bien grande, porque era todo lo que tenía Burbie. Era más o menos como eso que llaman ahorros de toda la vida. 

Y entonces Burbie y Hutch pillaron el caballo y la carreta de Hutch, porque él se dedicaba de nuevo al acarreo, y fueron a casa del viejo. Sólo que fueron por el camino de atrás y dejaron el caballo atado en la parte trasera para que nadie lo viese desde la carretera y llamaron a la puerta trasera haciendo ver que pasaban por allí de vuelta hacia el pueblo y habían parado sólo para calentarse un poco porque hacía un frío del demonio. Así que el viejo los dejó entrar y les dio de beber una sidra fuerte que tenía y aún se mamaron un poco más. Ya iban bastante mamados, porque los dos se habían echado una pinta de licor de máiz entre pecho y espalda para levantar el ánimo. 

Y entonces Hutch se puso detrás del viejo y le arregló la coronilla con una llave inglesa que llevaba escondida bajo la chaqueta.


II


Bueno, lo siguiente fue que Hutch se puso como una mona con Burbie porque sólo había 23 dólares en el bote. No hizo nada. Se quedó ahí sentado, mirando primero el dinero que había apilado en la mesa y luego a Burbie. 

Y entonces Burbie se pone a enjabonarlo. Le dice ay por dios sabiendo cómo era el viejo estaba convencido de que había mil dólares en el bote. Y le dice ay por dios qué sorpresa me he llevado al vertan poco dinero. Y le dice ay por dios qué mal se siente porque la idea se le ocurrió a él. Y le dice ay por dios que todo es culpa suya y que no pasa nada si Hutch se queda con todo el dinero, claro que no. Él no piensa quedarse ni un céntimo, de tanta rabia que le da. Y Hutch no dice nada pero se queda venga a mirar a Hutch y a mirar al dinero. 

Y justo cuando Burbie se enrollaba oyeron un montón de gritos de fuera de la casa y alguien que tocaba la bocina. Y Hutch pega un salto, recoge el dinero y la llave unglesa de la mesa y se lo mete todo en el bolsillo y esconde el bote en la chimenea. Y luego coge al viejo y se lo lleva con Burbie por la puerta trasera, lo meten en la carreta y se largan. Y si pudieron largarse sin que los viera nadie fue porque habían llegado por la parte de atrás y por ahí mismo se fueron. Y los del coche eran una banda de vejetes de la iglesia metodista que se habían enterado de que Lida no estaba y Lida no les caía demasiado bien y se habían acercado a saludar al viejo. Y al entrar y no ver a nadie pensaron que el viejo habría ido al pueblo, así que se volvieron. 

Bueno, Hutch y Burbie tenían un lío del copón, claro. Ahí estaban, avanzando por no sé qué camino con el viejo en la carreta y con menos idea que un viejo chocho de adónde ir, o de qué hacer con él. Y entonces va Burbie y se pone a gimotear. Pero Hutch se quedó ahí sentado, manejando el caballo, y no dijo nada. 

Total que tardaron bien poco en llegar a una zona de obras en la carretera del condado y estaba todo roto en mil pedazos y había un montón de cajas de herramientas en la cuneta. ASí que Hutch se baja y revienta el candado de una caja con su llave inglesa y saca un pico y una pala y se los echa a la carreta. Y luego monta de nuevo y sigue avanzando hasta que llega al bosque de Whooping Niannie, ese que dicen algunos que tiene un fantasma en las noches oscuras, que estará a unos cinco kilómetros de la granja del viejo. Y Hutch se mete por ahí y enseguida llega a una especie de claro y ahí se para. Y entonces, lo primero que dice a Burbie: "¡Cava la tumba!"

Total que Burbie cavó la tumba. Estuvo dos horas cavando, hasta que estuvo tan cansado que ya ni se aguantaba de pie. Pero prácticamente no había hecho ni un agujero. Es que el suelo estaba helado y a duras penas conseguía hundir el pico. Pero el caso es que Hutch le dijo que parase y tiraron ahí al viejo y lo cubrieron. Sólo que después de taparlo seguía asomando la cabeza. Entonces Hutch la hundió todo lo que pudo a golpes y después aplanaron la tierra alrededor, montaron y se fueron. 

Al cabo de un rato, Hutch empezó a maldecir a Burbie. Pero Burbie le juró que no le había mentido. Y Hutch le dijo que claro que le había mentido y le pegó. Y lo tiró al piso detrás de la carreta y se puso a darle patadas y al poco Burbie se levantó y le dijo lo de Lida. Y cuando Burbie terminó de contar lo de Lida, Hutch hizo dar media vuelta al caballo. Burbie le preguntó por qué estaban volviendo y Hutch le dijo que volvían para buscar un regalo para Lida. Así que volvieron a la tumba y Hutch obligó a Burbie a cortarle la cabeza al hombre con la pala. Burbie se mareaba, pero Hutch no le dejó parar y al cabo de un rato Burbie consiguió arrancrla. Entonces Hutch la tiró dentro de la carreta y montaron y avanzaron de nuevo hacia el pueblo. 

Bueno, apenas acababan de salir del bosque cuando Hutch bebió un trago de licor y empezó a gritar. Hablaba más o menos solo y contaba que iba a obligar a Burbie a meter la cabeza en una caja y ponerle un lazo y entregársela a Lida de regalo para que se llevara una buena sorpresa al abrirla. Dice que Burbie tendrá que hacerlo en cuanto vuelva Lida, y que luego lo matará. "¡Te voy a matar!", le dice. "¡Te voy a matar, maldito seas! ¡Te voy a matar!" Y lo dice como si fuera una cantinela, ua y otra vez. 

Y luego se bebe otro trago de licor y se levanta y se pone a aullar. Después le pega un latigazo al caballo, que echa a correr. O sea, quiero decir que se pone a galopar. Y entonces Hutch le pega más todavía. Y luego empieza a chillar a pleno pulmón. "¡Vamos, vaquero!", aúlla. "¡Al este! ¡Ahí viene patas largas, camino abajo! ¡Aaarrrreeeee!" Y así es, camino abajo va, el caballo casi desbocado y Hutch sin parar de gritar y la cabeza rodando por el fondo de la carreta y saltando rebotada por los aires cada vez que pasan por un bache y Burbie a punto de palmarla cada vez que le rebota en los pies. 


III


Al rato el caballo estaba tan cansado que ya no podía correr más y tuvieron que dejarlo ir al paso y Hutch se sentó y se puso a gruñir. Total que Burbie empezó a pensar qué diablos iba a hacer con la cabeza. Y enseguida se acordó de un arroyo que iban a cruzar, uno que no habían cruzado en el camino de ida porque habían pasado por la parte de atrás. Entonces decidió tirarla por la borda cuando Hutch no mirase. Y eso hizo. Llegaron al arroyo y en el camino que va hasta el puente hay una pequeña bajada y cuando la carreta se inclinó rodó la cabeza hacia los pies de Burbie y éste la mantuvo allí y al llegar a la mitad del puente se agachó y la lanzó por la borda. 

De inmediato, Hutch soló un grito y se tiró en el fondo de a carreta. Es que había sonado como un tiro de pistola. Claro, Burbie se había olvidado de que la noche era fría y el arroyo estaba helado. No mucho, sólo una capa fina de un par de centímetros, pero lo suficiente para que, al golpear el hielo la cabeza resonara un crujido que se expandió en todas las direcciones. Y eso fue lo que asustó a Hutch. Y cuando se levantó y vio la cabeza plantada en el hielo a la luz de la luna y entendió que había sido Burbie le hizo saber que lo iba a matar ahí mismo. Y alargó un brazo para coeger el pico. Y Burbie se bajó de un salto y echó a correr y no paró ni un instante hasta que llegó a su casa y se encerró dentro, se metió en la cama y se tapó hasta la cabeza con las sábanas. 

Bueno, a la mañana siguiente llegó un tipo corriendo al pueblo y dijo que se había armado un infierno en el puente. Así, que bajamos todos y lo primero qeu vimos fue la cabeza plantada en el hielo, como si hubiera rodado para apoyar una oreja. Y lo siguiente fue el caballo y la carreta de Hutch atados a la barandilla del puente y el caballo casi muerto de frío. Y lo siguiente fue un agujero en el hielo por el que se había hundido Hutch. Y después, al fondo, de todo, cerca de uno de los pilares que sostenían el puente, vimos a Hutch.

Total, que lo primero que quisimos hacer fue recupersr la cabeza. Y créeme si te digo que una cabeza plantada en una capa fina de hielo no es algo fácil de recuperar, o sea que tuvimos que pillarla con un lazo. . Y lo siguiente fue recuperar a Hutch. Y cuando pudimos pescarlo llevaba la llave inglesa y los 23 dólares en los bolsillos y la petaca de licor de máiz en la cintura y estaba tieso como un tablón. Y lo único que se me ocurre es que al huir Burbie él salió y quiso bajar por el pilar del puente para recuperar la cabeza, pero se hundió. 

Lo que pasa es que entonces aún no sabíamos nada y cuando conseguimos recuperar la cabeza supimos que el viejo había desaparecido y luego un par de chicos encontraron el cuerpo decapitado esa tarde y después apareció el bote y los viejos de la iglesia metodista contaron su historia y una cosa llevó a la otra y supusimos que lo había hecho Hutch, sobre todo porque debía ir borracho y había estado en el trullo y todo eso y a nadie se le ocurrió pensar en Burbie para nada. Se celebró el funeral y Lida lloró como una magdalena y todo el mundo se esforzaba por adivinar para que querría Hutch aquella cabeza y durante tres semanas todo siguió igual. 

Entonces, una noche en el billar la gente seguía dándole vueltas como siempre a lo de la cabeza y uno decía una cosa y el otro la contraria y Benny Heath, que es una especie de comisario del pueblo, empezó a soltar un rollo sobre que Hutch debía de haber pensado que si encontraban el cuerpo sin la cabeza no podrían acusar a nadie de asesinato. Y en mitad de su rollo Burbie se lo quedó mirando más o menos como hacía siempre y le guiñó el ojo. Y Benny Heath siguió hablando y cuando hubo terminado se le acercó a Burbie y se puso a hablar con él. Y al cabo de un par de minutos no se oía ni una respiración en el local porque todos estaban escuchando a Burbie. 

Ya os he contado que a Burbie se le daba muy bien lo de soltar discursos en los espectáculos. Bueno aquello también fue como una especie de discurso. Burbie actuaba como si se lo hubiera aprendido de memoria. Le temblaba la voz y cada dos o tres minutos se echaba a llorar y se secaba los ojos y hacía como que no podía seguir hablando, pero luego seguía. 

Y todo se resumía en que había armado un follón de mucho cuidado con su vida. Burbie decía que lo que lo había destrozado era la bebida y las mujeres. Nos habló de todas las mujeres que había conocido, y de todos los salones en que había estado, y algunos eran mentira, porque si todos eran tan finos como él decía lo hubieran echado de allí. Y luego nos contó lo mucho que lamentaba la vida que había llevado y había dicho que por dios había vuelto al pueblo precisamente para librarse de todo mal y sentar la cabeza. Y nos habló de Lida y nos dijo que no le permitía dejarlo. Y luego contó que ella lo había engañado para que se le ocurriera la idea de matar al viejo. Y entonces nos contó cómo se lo habían cargado con Hutch y explicó lo del dinero y la cabeza y todo lo demás. 

Y todo sonaba como un cuento que él sabía, que se llama "Una cara en el suelo", que va de un tipejo que dibuja en el suelo de un bar un retrato de una mujer que le había destrozado la vida. Sólo que la gracia era que Burbie no estaba tan avergonzado como fingía estar. Se notaba que se enorgullecía. Se enorgullecía de todas esas mujeres y del licor que había bebido y se enorgullecía de Lida y también de lo del viejo y la cabeza y de haber sido hábil para no caerse al arroyo con Hutch. Y al terminar soltó un grito y se dejó caer al suelo y creo que a lo mejor pensaba que se iba a morir ahí mismo, como el tipo que dibujaba el retrato en el suelo del bar, pero no fue así. Se quedó ahí tirado un par de minutos hasta que Benny lo levantó, lo metió en el coche y se lo llevó a la cárcel.

Total que ahora sigue allí y le ha dado por meterse en la religión y siempre que va alguien a verlo empieza con sus cánticos religiosos y luego les cuenta esta historia. Y dicen que a estas alturas ya se la sabe de memoria y tiene bien controlada la parte del llanto. Y a Lida también se la llevaron, aunque se niega a confesar que ella hizo lo mismo que Hutch y Burbie. Total, que a Burbie lo vana  colgar, eso seguro. Y si no llega a ser tan listillo a estas alturas todavía sería un hombre libre. 

Aunque supongo que llevaba tanto tiempo tragándoselo que no tuvo más remedio que escupirlo.


Traducción de Enrique de Hériz

[Tomado de American Noir, Navona Editorial, Barcelona, 2014.]

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