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Cuadernos norteamericanos (fragmentos), de Nathaniel Hawthorne

Nathaniel Hawthorne
1835


Idea para un relato: un incidente causa una guerra general; el actor central de este incidente presenta cierta semejanza con el mal que ha provocado.

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San Agustín, durante un misa, ordenó a todos los malditos que abandonaran la iglesia. "Entonces un cadáver se incorporó, salió de la iglesia y entró en el cementerio, cubriéndose la cabeza con un pañuelo blanco, y allí permaneció hasta el final de la misa. Era el antiguo señor de la casa, a quien el vicario había maldecido por negarse a pagar su diezmo". Ordenó también al difunto vicario que se pusiera de pie y le entregó un bastón; el difunto señor, arrodillado, recibió de esta forma su penitencia. Acto seguido ordenó al señor que regresara a la tumba, lo que éste hizo de inmediato, volviéndose polvo. San Agustín propuso orar por el vicario, a fin de que permaneciera entre los vivos fortaleciendo la fe de los hombres, pero el vicario no aceptó porque se hallaba en el lugar de su reposo eterno.

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Mostrar cómo la más cruda verdad despoja progresivamente a una persona amada de todos los hermosos atributos con que la ha envuelto la imaginación, hasta que el ángel se transforma en mujer común y silvestre. Sin caer en la caricatura, la narración destilará un humor sereno, pero sobre todo tristeza. La historia podría describir cómo cambian los sentimientos del enamorado ausente debido a una serie de hechos que revelan la genuina forma de ser de su amada. Al final, cuando se reencuentran, ella advierte que él también la decepciona. Se podría, tal vez, no revelar hasta dicho momento el meollo de la historia.

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En una vieja casa de oyen unos golpes misteriosos en una pared donde antaño había una puerta, ahora tapiada con ladrillos.

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Dos amantes -o dos personas-, debiendo tratar un asunto de lo más privado, se citan en un lugar que presuponían muy solitario y lo encuentran repleto de gente.

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Dos individuos, de común acuerdo, redactan testamentos en mutuo favor. Luego cada uno se pone a esperar con ansiedad la muerte del otro. Un buen día les informan, a la vez, que lo tan deseado por ambos ocurrió. Con feliz tristeza corren al funeral, se topan uno con otro y entienden que fueron objeto de una burla.

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Llegar en sueños a un lugar donde se pueden oír los lamentos de todos los desdichados del mundo.

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Hacer que un único y mismo hecho se produzca a la vez en varios lugares. Por ejemplo, si decapitan a un hombre en cierta ciudad, en muchas otras ciudades caen más cabezas de manera similar.

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Un relato fantástico sobre un hombre que vive trechos inconstantes en lugar de vivir en un tiempo continuo. Es decir que, por ejemplo, diez años de su vida alternan con diez años de existencia interrumpida.

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Cuatro preceptos: romper con la rutina; despojarse de toda idea malintencionada; meditar acerca de la juventud; no hacer nada contra nuestra voluntad.


1836



La penosa situación de unas personas muy atadas a sus bienes cuando son admitidas en el Paraíso.

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Como la arquitectura de un país se inspira siempre en sus construcciones más primitivas, la arquitectura norteamericana tendría que parecerse a una elegante casa de madera. Algo por el estilo ocurre con la arquitectura egipcia en relación con las cavernas y los montículos, con la de China y las carpas, con la gótica y los árboles exageradamente arqueados, o con la griega y las cabañas.

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El elefante no es demasiado sagaz en estado salvaje, pero sí una vez domesticado. En cuanto al zorro o al lobo, ocurre exactamente al revés.

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Moderno adagio judío: "Un hombre debe vestir por debajo de sus posibilidades, sus hijos según sus posibilidades y su mujer por encima de ellas".

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Un texto satírico con la idea de un museo imaginario que contiene piezas tales como el bastón de Aarón, el faldón del general Harrison, la pistola con que Benton mató a Jackson, más un diorama o unos muñecos de cera que exhiben ciertas escenas de la vida política. Idea a pulir y desarrollar. Podría tratarse, a lo mejor, del museo de un anciano difunto.

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Un joven matrimonio se instala en una calle apartada de una gran ciudad. Un día ella reúne en su hogar a varios de sus vecinos y les muestra el cadáver de su marido.

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Al despertar nos alegramos a menudo porque así escapamos de un mal sueño. Tal vez ocurra lo mismo con el instante que sigue a la muerte.

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Unos niños combaten con bolas de nieve. El vencedor ve erigirse en su tributo una estatua de nieve. Esta idea podría servir para una sátira sobre la ambición y la gloria. Posible cuento infantil.

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Un anciano capitán sueña con un navío muy veloz, buena comida y navegar entre los trópicos sin tener que tocar tierra.

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Un baile de disfraces al que acuden los más importantes escritores norteamericanos disfrazados como sus propios personajes.

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No existe fuente tan pequeña que el cielo no se refleje en ella.

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Un tipo medio loco se cree el gobernador de Massachussets o algún otro personaje oficial. La escena podría transcurrir en un hotel.

1837


Un hombre intenta ser feliz en el amor pero no puede entregar su corazón, entonces todo le parece un vago sueño. Lo mismo ocurre con su vida personal: en cuestiones políticas, es patriota únicamente en apariencia. Todo él parece una ilusión teatral.

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Los placeres, pensamientos y tareas de un holgazán durante un día transcurrido a orillas del mar: por ejemplo, sentarse en lo más alto de un acantilado y arrojarle piedras a su sombra, allá abajo.

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Un individuo consciente de estar al borde de la muerte: su estado de ánimo al hacerle una última visita a todas las personas y cosas que le son queridas.

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Un grupo de hombres. Ninguno espera ya nada bueno de esta Tierra; y, sin embargo, tampoco esperan nada del más allá.

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Representar a los vientos como si fuesen diferentes personajes.

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Envenenar a alguien o a un grupo de personas con vino sacramental.

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Un viejo espejo. Alguien descubre la forma de que todas las imágenes que reflejó en el pasado vuelvan a la superficie.

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El caso cómico de un hombre que arrastraba el coche hasta una ribera en declive, a fin de lavarse en el río. El coche se le adelantó y rodó por la pendiente como poseído por el diablo, lo que obligó al hombre a correr a toda prisa y zambullirse en el río, para terminar con el agua hasta el cuello. Ejemplo claro de que un coche puede escaparse de un hombre sin caballo.

Traducción de Eduardo Berti
[Tomado de Cuadernos norteamericanos, BELACQVA, España, 2007]

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