Cerrando la brecha, de Slavoj Zizek

Slavoj Zizek
En el thriller futurista de Andrew Nicol titulado Gattaca, Ethan Hawke y Uma Thurman dan prueba de su amor haciéndose de sendos mechones de pelo que se habían entregado uno a otro. En esa sociedad futura, las parejas intercambian muestras de cabello, de forma que pueden establecerse, mediante análisis científico, las cualidades genéticas de un potencial compañero. El acceso a una sociedad privilegiada o élite se determina "objetivamente", por medio del análisis genético del recién nacido. 
A mi juicio, Gattaca se limita a extrapolar las expectativas, ya vislumbrables en la actualidad, de legitimar la autoridad y el poder social es en función del código genético. Al eliminar las formas artificiales de desigualdad, fundadas en la tradición y en la cultura, parecemos dispuestos a dar paso a un nuevo orden jerárquico basado en el diseño genético de los individuos. 
¿Pero puede existir algún modo de escapar a este destino? ¿Podemos tomar medidas para que en el futuro la gente sea como desea y no conforme al dictado de sus genes? ¿Qué ocurriría si adoptáramos  una estrategia consistente en la resistencia deliberada a conocer demasiado acerca de nuestra biología?
Vivimos actualmente en un periodo de tensión. Por un lado, están aquellos que explican al origen de la humanidad en términos estrictamente científicos: nuestra evolución es el resultado de la selección natural, nuestros cerebros son la suma de mecanismos cognoscitivos, etcétera. Por otro lado, una infinidad de espiritualismos (desde la religión tradicional hasta la cosmología New Age) se niega a aceptar que el ser humano pueda reducirse a naturaleza "mecánica". 
Semejante temor espiritual de reducir a las personas a explicaciones científicas (que resulta evidente en la resistencia a la clonación humana, ampliamente extendida entre la opinión pública) se basa en la sospecha de que una explicación completa del hombre, en clave biológica, privaría a los seres humanos de su dignidad y libertad fundamentales. 
Así pues, el avance del que más me gustaría ser testigo en este siglo sería la unificación de las ciencias naturales con el concepto de libertad humana. Tal vez llegará a ser posible explicarse la vinculación entre la radical contingencia discernible en la naturaleza prehumana (en física cuántica, por ejemplo, resulta evidente que existen aspectos de la naturaleza física del mundo que sencillamente no alcanzamos a comprender) y esa brecha  o vacío en la naturaleza humana que posibilita la humana libertad. 
Esta brecha se explica por medio del psicoanálisis lacaniano. Según Jacques Lacan, nuestros deseos subconscientes eluden nuestra comprensión y, en su lugar, ponemos fantasías autorizadas que, pese a su apariencia salvaje, se hallan en realidad reguladas, y son reguladoras y reconfortantes, pues resulta más sencillo enfrentarse a ellas que a las cosas reales. La brecha separa, por tanto, aquello sobre lo que creemos fantasear y aquello sobre lo que creemos fantasear y aquello que constituye el auténtico objeto de nuestras fantasías. 
Sostengo que, lejos de estar obsoleta, la teoría psicoanalítica de la subjetividad humana desempeñará en el siglo XXI un papel crucial en la unificación de las ciencias naturales y el concepto de  libertad humana. La utilidad del psicoanálisis estribará en su introducción de una radical incognoscibilidad en el seno de un mundo que se antoja predecible en exceso, pues tiende a justificarse cada vez más en términos biológicos. Todo el psicoanálisis gira en torno a la incapacidad de comprender lo inconsciente. dicha incognoscibilidad significa libertad. 

[Tomado de 31 grandes figuras pronostican el futuro, España, Taurus, 2000]

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