"Confesión de un triunfador", de Carlos Monsiváis

Por supuesto que no me fue fácil llegar adonde estoy. Si la vida no está sembrada de rosas, hay muchas espinas, Alicia, no se olvide. Batallé mucho, me las vi negras, hubo noches enteras que las pasé llorando como un niño. Por cierto que eso me sugiere el tema de una próxima canción. Pero no apunte eso, eso va fuera de la entrevista. Ahora no puedo negar que he tenido suerte. Dios me ha ayudado y el público me ha favorecido. Ahora que algo he de tener ¿no? porque ya ve que me presentaron como "los cuatro Beatles enfundados en un trajecito de Macazaga". Déjeme continuar: sí, las pasé duras desde que me vine de provincia. no conocía a nadie y nadie confiaba en mí. ¡Qué se iban a imaginar! Ahora que yo traía mi onda desde niño: pregúntele a mi madre cómo me gustaban las cosas de Guty y de Palmerín y del maestro Lara. Un día vi al maestro Lara en mi pueblo natal. Yo era muy chico y no me atreví a acercármele. Estoy seguro de que él ni le pasó por aquí que a ese escuincle que lo miraba un día lo iban a considerar su sucesor. ¡Cosas de la vida! El caso es que vine a la capital y empecé a trabajar en lo que pude. No soy mal acompañante y para mí el piano es como una novia: jamás me canso de acariciarlo, de entregarme al teclado como una ola que regresa al mar. Y también cantaba, hacía mis pinitos en eso: puro bolero, la sensibilidad del bolero me emociona, es como la seda donde se envuelve el alma ¿ve, Alicia? Y si uno está triste o lo acaba de dejar la mujer amada o si uno está que hierve del puro amor o si lo engañan o no lo quieren o si ella no está y a uno se lo lleva la tristeza o, ¿por qué no?, si uno quiere vengarse del abandono, pues allí está el bolero. La canción ranchera es otra cosa. Es como menos íntima, como que hay cosas que no pueden contarse delante de los mariachis. El bolero sí, aparte de todo, aparte dela complicidad de las guitarras, tiene una filosofía tan padre y tan bonita, enseña tanto sobre la vida. Yo le juro, Alicia, aprendí más frente a una taza de Nescafé oyendo a Olga Guillot que leyendo artículos disque muy profundos. Si hay veces en que sólo se necesita una cuba libre y un buen tocadiscos y unos sándwiches de paté (yo soy muy comilón cuando me inspiro) y claro, a continuación un piano. Pero déjeme continuar: Yo componía y tocaba y cantaba y me hice algunas amistades que me ayudaron promoviendo mis canciones: cantantes, vocalistas de éxito, gente buena, personas amables. Grabé un disco que no pegó. Allí me di cuenta que yo sólo debía grabar mis propias cosas, que ésas sí las entendía, que vibraban conmigo puesto que eran hijas de mi imaginación. Luego vino este año y lo demás es historia, como tanto me han dicho. Pegó el primer trancazo y luego otro y era como si la suerte viniera en cascada y salió mi primer disco y se vendió como pan caliente. Todo mundo quiere grabarme lo que voy sacando, tengo programa de tele, las mujeres me quieren mucho (eso pone a mi señora muy celosa, pero luego se calma ¿qué voy a hacer? Así de seriecito como me ven tengo mi pegue y ahora mucho más que antes). Estoy muy contento. Dios me ha ayudado mucho y la vida se me ha vuelto como un rosal florido. Eso es lo que quiero poner en mis canciones: la poesía que llevo en el corazón, la poesía del alma. ¿Por qué he triunfado? Quizás por eso: porque soy mexicano y soy sentimental y sufro mucho cuando me enamoro. Y porque sé tantito de poesía: hace años me compré un "Diccionario de la rima" y viera lo útil que me ha sido. Aunque lo de la rima es intuitiva, creo yo; para mí la poesía es un don, un regalo del cielo para nuestro consuelo. Le digo que ya hago poesía hasta sin darme cuenta. Ahora que también he tenido éxito porque ya la gente estaba cansada del a-go-go. Si somos latinos de naturaleza romántica ¿qué demonios nos importan esos ritmos extraños? ¿Quién lleva serenata con "Hey Lupe"? A la gente le gusta suspirar, evocar el rostro querido. ¿Qué opino de mis críticos?  No los entiendo, Alicia, se lo juro. no me imagino qué quieren de un compositor popular. Uno le canta al pueblo para que el pueblo cante lo de uno. La gente es sencilla, es humilde, es enamorada. ¿A poco cambian los sentimientos de una época a otra? Yo salí tan entrón para el amor como mi abuelo. A usted le consta cómo se oyen mis cosas. Es que el amor es eterno y hay que seguir mirando a la luna con las manos entrelazadas. O no hay luna. No, no por comercialismo, sino porque así debe ser. Yo he triunfado por algo, por entregarme a mis canciones, por dejar el corazón en el teclado. Además soy un compositor blanco, para todas las edades. No compongo nada que mis hijos no pudiesen cantar. Hago música para las familias. No soy intelectual. ¡Qué va! Para eso, me sobra todavía corazón. Espero seguir disfrutando del cariño del público. la semana que viene sale mi cuarto elepé. Sí, ya que usted lo dice, lo reconozco con humildad: yo soy el triunfador de estos años de México. 

[1967]

[Tomado de  Días de guardar,  México, ERA, 1980]

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